Acerca de este vídeo
Detrás de velos dorados y paredes de mármol de los harenes, en los fragantes jardines de Persia y en los templos del antiguo Egipto, guardaban su conocimiento más sagrado: la alquimia de la eterna juventud.
Crema de belleza de bellotas de la fuerza,
elixires de granada que enrojecían la sangre de las reinas, baños de leche de Cleopatra que hacían brillar la piel como alabastro, y aguas de rosas que abrían el corazón y hacían desaparecer las arrugas del tiempo.
Las brujas blancas – esas sabias mujeres que susurraban hierbas y bendecían frutas – conocían el lenguaje de la naturaleza. Sabían que la verdadera belleza no es un accidente, sino un arte de transformación: granada para una invulnerabilidad radiante, azafrán para luz dorada, aceite de oliva como portador de esencia divina. Quien dominaba estos rituales no solo sostenía la belleza, sino el poder sobre la vida y el tiempo en sus manos.
Marion Liz Perle: https://linktr.ee/marion.perleth, Correo electrónico: marion.perleth@web.de