Imagina que todo lo que has creÃdo sobre tu envejecimiento no se basa en biologÃa, sino en hábitos, repeticiones e historias que nunca escribiste tú mismo.
¿Qué pasarÃa si la "edad" que buscas a diario en el espejo no surge tanto de tus células, sino de una identidad que ya podrÃas haber dejado atrás? Este blog comienza en el punto que la mayorÃa de las personas nunca alcanza: allà donde el pasado ya no sirve como explicación y el presente se vuelve demasiado estrecho para lo que realmente eres. Si sientes que las rutinas ya no te tranquilizan, si las viejas reacciones se niegan a regresar,
y si una suave y impaciente fuerza dentro de ti exige espacio, entonces no es una pérdida de control, sino la primera prueba de que estás dejando caer una versión de ti que nunca estuvo destinada a perdurar.
Quizás no sea tu cuerpo el que ha envejecido —quizás solo sea el concepto de ti mismo.